Questão 27 (2º exame) da UERJ 2027 (espanhol)
Texto-base das questões 23 a 27 · 2º Exame de Qualificação
CEREBRO Y EMOCIONES: ¿PODEMOS ELEGIR QUÉ SENTIR?
Hasta hace algunos años, las investigaciones sobre nuestras emociones solían concentrarse en las que son negativas, como la angustia, la tristeza y las fobias. Hoy varios grupos de científicos estudian también las emociones positivas, así como los cambios que unas y otras propician en el cerebro.
Las emociones se experimentan en una forma muy personal de la que generalmente no somos conscientes, pero que se manifiesta en la expresión del rostro, la postura corporal y en estados mentales específicos. Las emociones influyen en nuestro estado de ánimo, en la motivación e incluso en nuestro carácter y conducta. Además, provocan reacciones fisiológicas por estar relacionadas con hormonas, como el cortisol y la noradrenalina, y con neurotransmisores, como la dopamina y la serotonina, que alteran el apetito, el sueño y la capacidad de concentración.
Algunos expertos en emociones, como el suizo Klaus Scherer, de la Universidad de Ginebra, o el ya fallecido Richard Lazarus, de la Universidad de California en Berkeley, propusieron que un factor importante en las emociones es la cognición −es decir, las habilidades y procesos mentales relacionados con el conocimiento, como atención, memoria, juicio, razonamiento y toma de decisiones−, que nos permite interpretar los acontecimientos de manera consciente o inconsciente y decidir cómo reaccionar. No obstante, otros investigadores, como el neurocientífico Antonio Damasio, de la Universidad del Sur de California, piensan que las respuestas del cuerpo son más importantes que cualquier interpretación de las emociones, un punto de vista que es polémico. Su principal argumento es que los cambios en el cuerpo que acompañan a las emociones pueden alterar la experiencia.
Hay otros modelos que consideran que las emociones y la cognición son procesos interdependientes y que cada uno puede producir efectos en el otro. Lo que está cada vez más claro es que hay una comunicación directa y bidireccional entre el cerebro y el resto del organismo. Por ejemplo, el miedo provoca una aceleración del ritmo cardiaco y de la respiración, nos hace sudar y mantiene nuestros músculos en tensión.
Desde el siglo pasado, las investigaciones señalaron la participación en las emociones de un grupo de estructuras del centro del cerebro que, en conjunto, forman el sistema límbico. Entre otras, están la amígdala, central en la aparición de emociones como el miedo y la ira; el hipotálamo, que modula la expresión fisiológica de la emoción produciendo sustancias llamadas neurohormonas, y el giro cingulado y el hipocampo. Este último es una estructura muy vulnerable al estrés crónico e importante para la formación de recuerdos. En estudios sobre las emociones y el cerebro se ha encontrado que en estas también participan otras estructuras y regiones cerebrales. Hallazgos recientes han dado origen a una nueva disciplina: la neurociencia de los afectos o neurociencia afectiva, que estudia las bases neuronales de las emociones y los estados de ánimo; o sea, qué neuronas del cerebro se activan cuando sentimos o evocamos una emoción.
Esperemos que en los próximos años se aprenda mucho más de este tema y que podamos aplicar ese conocimiento para nuestro bienestar.
VERÓNICA GUERRERO MOTHELET
Adaptado de comoves.unam.mx, março/2015.
Hallazgos recientes han dado origen a una nueva disciplina: (\ell. 29-30)
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Fonte: UERJ 2027 · 2º Exame de Qualificação. Prova oficial ↗